Mi actitud cambió completamente con la aparición estelar de José María Gasalla, tras los primeros minutos ya había hecho partícipe al público y a mí en particular de sus impresiones, de su manera de ver la vida, de su particular visión del rol de las personas. Más de dos horas de diversión, de buenos y aplicables consejos y de risas en los que también estuvo presente la emoción del conferenciante.